El Gobierno de Venezuela obtuvo acceso a 346 millones de dólares de recursos propios que permanecían congelados en el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de destinarlos a la atención de la emergencia provocada por los fuertes sismos registrados el pasado 24 de junio.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que los recursos serán utilizados en las labores de recuperación y reconstrucción de las zonas afectadas, así como para apoyar a las familias damnificadas mediante acciones en materia de vivienda, infraestructura y servicios esenciales.

Rodríguez agradeció el respaldo de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, así como de las instituciones que facilitaron el acceso a estos recursos.

Días antes, el FMI había confirmado que mantenía conversaciones con el Gobierno venezolano para destrabar el uso del tramo de reservas del país, considerado una fuente de liquidez de rápida disponibilidad para responder a necesidades humanitarias derivadas del desastre.

De acuerdo con el balance oficial más reciente, los sismos han dejado al menos 5 mil 69 personas fallecidas y 17 mil 907 personas sin vivienda.

Venezuela es miembro del FMI desde 1946, aunque la relación con el organismo permaneció suspendida desde 2019 debido al conflicto sobre el reconocimiento de su gobierno. En abril de este año, el Fondo anunció el restablecimiento de sus relaciones con el país, lo que permitió avanzar en el desbloqueo de estos recursos.

Tras la emergencia, diversos gobiernos enviaron ayuda humanitaria y equipos de rescate para apoyar las labores en las zonas afectadas. De acuerdo con estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los daños ocasionados por los sismos podrían representar un impacto económico equivalente al 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela.

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