España enfrenta una de las mayores crisis migratorias de los últimos años luego de que alrededor de 50 mil personas ingresaran a la ciudad autónoma de Ceuta desde Marruecos en apenas 24 horas, de acuerdo con cifras del Ministerio del Interior.
La llegada masiva de migrantes ha rebasado la capacidad operativa de las autoridades y de las organizaciones humanitarias que atienden la emergencia en esta ciudad, cuya población ronda los 83 mil habitantes.
La situación se agravó entre el jueves y la madrugada del viernes. Los reportes oficiales indican que al menos 38 personas perdieron la vida mientras intentaban llegar a territorio español. La mayoría falleció en el mar durante el cruce, mientras que otras murieron en una estampida ocurrida en el espigón del Tarajal, uno de los principales accesos fronterizos entre Marruecos y Ceuta.
Las imágenes difundidas muestran a miles de personas cruzando la frontera por distintos puntos, incluidos los rompeolas que separan ambos territorios. Entre los migrantes predominan hombres jóvenes, aunque también han sido identificadas familias completas con mujeres y menores de edad.
Ante la magnitud de la emergencia, efectivos del Ejército español comenzaron a colaborar en las labores para devolver a cientos de migrantes a Marruecos.
Representantes de la Guardia Civil calificaron la situación como una grave crisis humanitaria, al señalar que miles de personas, incluidos numerosos menores no acompañados, pasaron la noche en parques, banquetas y espacios públicos ante la falta de alojamiento.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó este viernes a Ceuta junto con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para supervisar las acciones de respuesta y coordinar el operativo desplegado en la ciudad.
Hasta el momento, las autoridades marroquíes no han explicado las causas del incremento extraordinario de cruces fronterizos ni han emitido un posicionamiento oficial sobre lo ocurrido.
La crisis también comenzó a generar repercusiones en Europa. En Italia surgieron propuestas para suspender temporalmente la aplicación del espacio Schengen con España y reforzar los controles fronterizos ante el temor de movimientos migratorios hacia otros países de la Unión Europea.
Las declaraciones del ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, provocaron una respuesta del Gobierno español. El canciller José Manuel Albares rechazó esas afirmaciones, las calificó de improcedentes y anunció la convocatoria del embajador italiano en Madrid para abordar el tema.
Mientras tanto, Francia informó que fortalecerá la vigilancia en su frontera con España, y Finlandia expresó su respaldo a una eventual exclusión temporal de España del espacio Schengen mientras persista la contingencia.
La Comisión Europea mantiene seguimiento permanente de la situación y reiteró su respaldo a España en la protección de la frontera exterior de la Unión Europea, además de sostener comunicación con las autoridades españolas para evaluar las necesidades derivadas de la emergencia.








