La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) investiga a un proveedor mexicano de lechuga iceberg rallada como posible origen de un brote de ciclosporiasis que ha afectado a miles de personas en ese país. Como medida preventiva, la cadena Taco Bell retiró el producto de restaurantes ubicados en cinco estados mientras continúan las investigaciones.
Las autoridades sanitarias estadounidenses identificaron la lechuga iceberg rallada servida en establecimientos de Taco Bell como el alimento relacionado con el brote de Cyclospora cayetanensis, parásito causante de la ciclosporiasis.
Aunque la identidad del proveedor no ha sido confirmada oficialmente, diversos reportes señalan que una empresa mexicana abastecía el producto investigado. La FDA trabaja para determinar si la lechuga contaminada fue distribuida a otros establecimientos y reforzó las inspecciones a productos agrícolas importados desde México.
Como medida preventiva, Taco Bell retiró voluntariamente la lechuga iceberg rallada de restaurantes en Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental. La empresa informó que reemplazó el producto y decidió excluir al proveedor investigado de su cadena de suministro en Estados Unidos, aunque aclaró que no todos sus establecimientos en esos estados recibieron lechuga del mismo origen.
Hasta el momento, las autoridades han vinculado al menos mil 644 casos confirmados por laboratorio con este brote, aunque estiman que la cifra real podría ser mayor debido a que muchas personas no buscan atención médica o no se realizan pruebas diagnósticas. Michigan concentra el mayor número de contagios y hospitalizaciones relacionadas con la enfermedad.
La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que se transmite principalmente por el consumo de alimentos o agua contaminados y no de persona a persona.
Los síntomas suelen aparecer aproximadamente una semana después de la exposición e incluyen diarrea intensa o acuosa, pérdida de apetito y de peso, náuseas, vómito, dolor e inflamación abdominal, además de fatiga y fiebre leve. Sin tratamiento, la enfermedad puede prolongarse durante varias semanas e incluso presentar recaídas.
Las autoridades estadounidenses mantienen abierta la investigación para determinar el origen exacto de la contaminación y el alcance de la distribución del producto, al tiempo que recomiendan a la población mantenerse atenta a la información oficial sobre el desarrollo del brote.








