Niñas, niños y adolescentes migrantes que permanecen en campamentos informales en distintas regiones de México viven en un entorno marcado por la incertidumbre, la discriminación y el temor a ser detenidos, de acuerdo con una investigación presentada por la organización Plan Internacional.
El estudio, elaborado a partir de entrevistas con 136 menores en situación de movilidad que habitan en Chiapas, Chihuahua y la Ciudad de México, documenta las condiciones que enfrentan quienes permanecen durante largos periodos en territorio mexicano mientras buscan regularizar su situación o redefinir su proyecto migratorio.
Durante la presentación del informe, la investigadora de la Universidad Iberoamericana, Laura Mora, señaló que México ha dejado de ser únicamente un país de tránsito para convertirse, en muchos casos, en un destino de estancia prolongada para miles de familias migrantes.
El análisis indica que una parte importante de los menores entrevistados proviene de Venezuela, mientras que Cuba y Honduras figuran entre los principales países de origen de la población infantil que participa en el estudio.
Entre los principales hallazgos destaca la persistencia de obstáculos para acceder a procesos de regularización migratoria, además de una profunda desconfianza hacia las autoridades, alimentada por experiencias de violencia, discriminación y el miedo a ser arrestados debido a su condición migratoria.
La investigación también advierte que los asentamientos informales representan espacios de mayor vulnerabilidad, donde los menores están más expuestos a riesgos como el trabajo infantil y distintas formas de violencia.
Asimismo, el documento identifica que niñas y niños originarios de Venezuela y Colombia reportaron con mayor frecuencia episodios de discriminación relacionados con su nacionalidad, situación que, según los investigadores, evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de inclusión y combate a la xenofobia.
Pese a estos desafíos, el informe reconoce diversas iniciativas implementadas en el país para apoyar a la población migrante, entre ellas albergues especializados en la Ciudad de México, programas educativos en Chiapas y acciones enfocadas en la atención nutricional de menores en Chihuahua.
Como parte de la presentación del estudio también se difundieron testimonios de menores migrantes. Uno de ellos fue el de un niño hondureño de 11 años, quien relató las dificultades que enfrentó junto a su familia durante su recorrido por Centroamérica y México, un trayecto que describió como largo y lleno de obstáculos, y que finalmente los llevó a permanecer en territorio mexicano en lugar de continuar hacia Estados Unidos.
El representante de Plan Internacional en México, Gonzalo Rivera, señaló que los resultados de la investigación buscan aportar información para fortalecer las políticas públicas dirigidas a la infancia migrante y recordó que las decisiones institucionales deben colocar en el centro la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
México continúa siendo uno de los principales corredores migratorios del continente, al funcionar como país de tránsito, destino y, en muchos casos, de permanencia para miles de personas que se desplazan desde distintas naciones de América Latina.








