La próxima reapertura del puerto fronterizo de Douglas, Arizona, para la exportación de ganado mexicano mantiene expectativas en el sector pecuario, aunque especialistas consideran que las nuevas condiciones impuestas por Estados Unidos prolongan restricciones que no encuentran sustento técnico.

Durante una visita al cruce fronterizo, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, confirmó que el puerto reanudará operaciones el próximo 24 de agosto. Además, anunció una inversión de 25 millones de dólares para construir una instalación destinada a la dispersión de moscas estériles como parte de la estrategia para contener el gusano barrenador del ganado.

La funcionaria también informó que continuarán las inspecciones sanitarias al ganado y que la evaluación para la reapertura de los cruces de Santa Teresa y Columbus fue pospuesta.

Ante este panorama, el director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, Juan Carlos Anaya, señaló que las revisiones sanitarias a cada animal ya forman parte del protocolo habitual de exportación, por lo que los controles adicionales relacionados con el gusano barrenador constituyen procedimientos complementarios. En ese sentido, consideró que el retraso en la apertura de otros puntos fronterizos carece de una justificación técnica.

El organismo recordó que México ha destinado más de 3 mil millones de pesos, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), en coordinación con productores, acopiadores y engordadores, para fortalecer las acciones de prevención mediante baños sanitarios, tratamientos, certificaciones e inspecciones al transporte de ganado.

De acuerdo con el análisis del grupo consultor, la reapertura del comercio continúa bajo un esquema condicionado, pese a que el país cuenta con mecanismos de trazabilidad y vigilancia zoosanitaria que han permitido contener la propagación de la plaga hacia territorio estadounidense.

Asimismo, destacó que la inversión anunciada por Estados Unidos en infraestructura especializada refleja la necesidad de reforzar la capacidad permanente de respuesta ante emergencias sanitarias en la región fronteriza.

El organismo concluyó que la normalización del comercio ganadero dependerá de la coordinación entre ambos países, privilegiando criterios técnicos, evidencia científica y acuerdos que permitan proteger la sanidad animal sin generar afectaciones innecesarias a la cadena productiva.

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