Estados Unidos inició una nueva serie de ataques aéreos contra objetivos en Irán, luego de que dos militares estadounidenses murieran y otro más permaneciera desaparecido tras un ataque con misiles y drones atribuido a fuerzas iraníes en Jordania.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que la ofensiva fue ordenada por el presidente Donald Trump y tiene como objetivo reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, además de responder al ataque contra las tropas estadounidenses.

Medios iraníes reportaron bombardeos en Sirik y cerca de Hajiabad, ambos ubicados en la provincia de Hormozgán, al sur del país. De acuerdo con el Ministerio de Salud de Irán, los ataques estadounidenses han dejado al menos 50 personas fallecidas y más de 500 heridas desde finales de junio.

Por su parte, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, advirtió que Estados Unidos recibirá una «lección inolvidable» por la reanudación de las hostilidades y aseguró que los compromisos asumidos por Washington han perdido credibilidad.

En respuesta a los bombardeos, Irán informó que atacó una base aérea utilizada por Estados Unidos en Jordania, así como instalaciones militares e infraestructura civil en Kuwait y Baréin. Las autoridades kuwaitíes señalaron que los ataques provocaron daños en una instalación petrolera, incendios y afectaciones en una planta de generación eléctrica y desalinización.

El Consejo de Cooperación del Golfo condenó las acciones iraníes contra infraestructura civil y las calificó como crímenes de guerra.

La escalada también ha impactado el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de hidrocarburos. El tráfico de embarcaciones permanece severamente afectado, mientras Washington reactivó el bloqueo a los puertos iraníes y los Guardianes de la Revolución advirtieron que continuarán sus operaciones hasta que, afirmaron, «vuelva la calma» en la región.

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