Pamela Anderson atraviesa uno de los momentos más destacados de su carrera y de su vida personal. A sus 59 años, la actriz canadiense ha dejado atrás la imagen que la convirtió en un ícono de la década de los noventa para consolidarse como una figura del cine de autor, al tiempo que disfruta de una etapa familiar marcada por el reciente matrimonio de su hijo Dylan Jagger Lee y la posibilidad de convertirse próximamente en abuela.
Su más reciente proyecto es Rosebush Pruning, una sátira dirigida por el cineasta brasileño Karim Aïnouz, en la que interpreta a la matriarca de una acaudalada familia cuya aparente estabilidad se desmorona hasta revelar una historia marcada por la violencia, los abusos y los conflictos familiares.
Durante una entrevista, Anderson describió la producción como una película intensa que busca incomodar al espectador para contar una historia, más que provocar polémica por sí misma. La cinta, escrita por Efthimis Filippou, colaborador habitual del director Yorgos Lanthimos, aborda temas relacionados con los privilegios, la decadencia y las relaciones familiares.
La actriz aseguró que su prioridad en esta nueva etapa es colaborar con realizadores que apuesten por propuestas diferentes y personajes complejos. Tras su participación en Broadway con Chicago y el reconocimiento obtenido por The Last Showgirl, trabajo que le valió una nominación al Globo de Oro, Anderson ha continuado alejándose de los papeles que durante años definieron su carrera.
Entre sus próximos proyectos destaca Place to Be, donde comparte créditos con Ellen Burstyn y Taika Waititi. La película será presentada en el Festival Internacional de Cine de Venecia, certamen al que la actriz asistirá por primera vez.
En el ámbito personal, Anderson confesó que uno de los momentos más emotivos de los últimos meses fue la boda de su hijo Dylan Jagger Lee con Paula Bruss, celebrada en Saint-Tropez tras nueve años de relación. La actriz reconoció que el enlace simbolizó el inicio de una nueva etapa para su familia.
También expresó su entusiasmo ante la posibilidad de convertirse en abuela, una experiencia que considera cercana y que, aseguró con humor, espera con ilusión.
Desde hace varios años, Anderson reside en la isla de Vancouver, en Canadá, donde lleva una vida alejada del ritmo de Hollywood. Entre jardines y cultivos encuentra inspiración para analizar nuevos guiones y desarrollar proyectos personales, además de mantener un estilo de vida más sencillo y natural, reflejado incluso en sus recientes apariciones públicas sin maquillaje.
La actriz considera que este momento representa un nuevo comienzo, tanto en el plano profesional como en el personal, convencida de que las mejores etapas de su trayectoria aún están por escribirse.








