Israel lanzó una operación militar en Cisjordania ocupada y anunció nuevas medidas para ampliar asentamientos, luego de un enfrentamiento entre colonos israelíes, fuerzas de seguridad y habitantes palestinos que dejó seis personas muertas en la localidad de Tell, cerca de Nablus.
El incidente ocurrió durante la mañana del viernes 24 de julio, cuando un grupo de colonos israelíes llegó a la zona acompañado por soldados. De acuerdo con versiones palestinas, los colonos ingresaron al poblado y atacaron viviendas, mientras que el Ejército israelí afirmó que respondió a un supuesto ataque contra colonos.
Durante el enfrentamiento se produjeron disparos y un forcejeo en el que un palestino habría tomado el arma de uno de los israelíes involucrados. El saldo final fue de cuatro palestinos fallecidos y dos israelíes muertos, entre ellos un reservista que formaba parte de un equipo de vigilancia de una colonia cercana.
Tras el choque, el Ejército israelí anunció una operación a gran escala para detener a quienes considera responsables del enfrentamiento. Como parte del despliegue, las fuerzas israelíes establecieron cierres en los accesos a Nablus, impusieron restricciones de movilidad en comunidades cercanas y enviaron refuerzos militares a la zona.
Durante la jornada, tropas israelíes ingresaron al Hospital Especializado de Nablus para detener a dos palestinos presuntamente relacionados con los hechos. Autoridades palestinas denunciaron que durante el operativo fueron agredidos trabajadores médicos y familiares de pacientes, además de señalar la retención de material de las cámaras de seguridad del centro hospitalario.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, convocó a su gabinete de seguridad tras el incidente y anunció medidas para acelerar la legalización de puestos de avanzada israelíes en Cisjordania, así como la creación de nuevos asentamientos.
La expansión de colonias israelíes en Cisjordania es considerada ilegal por gran parte de la comunidad internacional bajo el derecho internacional, mientras que el gobierno israelí sostiene que forman parte de sus intereses de seguridad y territorio.
Además, Netanyahu ordenó reforzar controles de tránsito, instalar nuevos puntos de vigilancia y aplicar medidas contra comunidades palestinas consideradas vinculadas con ataques, incluyendo la demolición de viviendas de presuntos agresores.
El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, pidió incluso el desalojo de aldeas palestinas cercanas al lugar del enfrentamiento y la construcción de nuevos asentamientos, mientras que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, solicitó acciones militares más severas contra las localidades palestinas.
Tras el enfrentamiento, grupos de colonos israelíes realizaron nuevos ataques en comunidades palestinas de los alrededores de Nablus. La Media Luna Roja palestina reportó personas heridas por disparos y daños en viviendas, vehículos y terrenos agrícolas.
Organizaciones de derechos humanos israelíes e internacionales han advertido sobre el aumento de la violencia de colonos en Cisjordania y han llamado a la comunidad internacional a intervenir para detener los ataques y garantizar la protección de la población palestina.








