Las incapacidades derivadas de accidentes y enfermedades de origen laboral ocasionaron la pérdida de más de 19 millones de jornadas de trabajo durante 2025, de acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representó un impacto tanto para la productividad de las empresas como para las finanzas del sistema de salud.

En su Informe sobre la Situación Financiera y los Riesgos 2025-2026, enviado al Congreso de la Unión, el IMSS señala que durante el año pasado expidió más de 2.5 millones de certificados de incapacidad relacionados con el Seguro de Riesgos de Trabajo, cifra que representó un incremento de 7% respecto al año anterior.

El Instituto explicó que este aumento está vinculado principalmente al crecimiento de la población asegurada con derecho a esta prestación, la cual ha mantenido una expansión promedio cercana al 3% anual durante los últimos cinco años.

Los subsidios otorgados por este concepto se cubren desde el primer día de incapacidad y equivalen al 100% del salario registrado por la persona trabajadora al momento del accidente o enfermedad laboral, sin exigir un periodo previo de cotización.

El pago de estas prestaciones representó un desembolso de 8 mil 974 millones de pesos para el IMSS durante 2025, monto que aumentó 12% en comparación con el año previo, impulsado por el crecimiento del número de trabajadores asegurados y por el incremento en los salarios base de cotización.

Más allá del impacto económico, el organismo advierte que la falta de medidas preventivas en los centros de trabajo genera consecuencias para todos los sectores involucrados. Mientras las personas trabajadoras enfrentan afectaciones a su salud, las empresas resienten pérdidas por ausentismo y menor productividad, al tiempo que las instituciones públicas destinan mayores recursos para atender lesiones y enfermedades que, en muchos casos, podrían evitarse.

El problema también tiene un alcance internacional. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que cada año más de 395 millones de trabajadores en el mundo sufren lesiones laborales no mortales, una cifra que refleja los retos persistentes en materia de seguridad y salud ocupacional.

En ese sentido, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) sostiene que fortalecer las estrategias de prevención permite reducir accidentes, disminuir los costos de atención médica y favorecer entornos laborales más seguros y productivos. Además, señala que estas acciones contribuyen a mantener a más personas activas en el mercado laboral, impulsar procesos de trabajo más eficientes y reducir la carga que enfrentan las familias cuando un trabajador sufre una lesión o enfermedad relacionada con su empleo.

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