La transformación de Gallos Blancos comenzó mucho antes de la llegada de nuevos jugadores. El primer paso fue elegir al entrenador mediante un modelo de análisis de datos, una estrategia poco común en la Liga MX que hoy también guía la política de fichajes del club.

Tras la compra del Querétaro por parte de Innovatio Capital, en julio de 2025, la directiva puso en marcha un proyecto basado en tecnología, análisis de rendimiento e identificación de talento con alto potencial y bajo costo de mercado.

El primer caso fue el del técnico chileno Esteban González, seleccionado después de evaluar a una decena de candidatos de distintos países mediante una plataforma especializada. Su elección respondió al mismo criterio que ahora define las incorporaciones del equipo: encontrar perfiles capaces de rendir por encima de las expectativas y cuyo valor aún no refleje todo su potencial.

Con ese modelo, conocido internamente como el Método Gallo, el club busca competir con inteligencia frente a instituciones con mayor poder económico, apostando por futbolistas que han sido poco valorados o que no encontraron continuidad en otros equipos.

La plataforma utilizada por el club, desarrollada desde Londres, compara jugadores de diferentes ligas y categorías, evaluando variables como edad, posición, nacionalidad, rendimiento y margen de crecimiento. Posteriormente, la información se complementa con observación directa, análisis en video, referencias personales, situación contractual y las necesidades específicas del cuerpo técnico.

La intención no es fichar al jugador con mejores números, sino detectar talento antes de que su valor se dispare, una filosofía similar al concepto de Moneyball aplicado en otros deportes.

El mejor ejemplo hasta ahora es Alí Ávila.

Formado en las fuerzas básicas de Monterrey, el delantero fue subcampeón del Mundial Sub-17 de 2019 y tuvo un paso destacado por Raya2, donde anotó seis goles en 28 encuentros. Sin embargo, nunca logró consolidarse con el primer equipo de Rayados.

Más tarde llegó a Pumas, donde debutó con un doblete en la Liga MX, aunque terminó su etapa universitaria con tres anotaciones en 24 partidos. Sin oportunidades para establecerse ni en Monterrey ni en el conjunto capitalino, el atacante quedó fuera de los planes de ambos clubes.

Fue entonces cuando Querétaro decidió apostar por él.

En julio de 2025, Gallos Blancos incorporó a Ávila mediante un préstamo con opción de compra, una operación que permitía evaluar su desempeño antes de realizar una inversión definitiva.

La respuesta fue inmediata. Durante el Apertura 2025 marcó seis goles en apenas 597 minutos disputados, rendimiento que convenció a la directiva para ejercer la opción de compra y firmarlo con contrato hasta junio de 2030.

Su crecimiento continuó en el Apertura 2026, donde un doblete frente a Pachuca confirmó el acierto de la apuesta y comenzó a consolidarlo como uno de los delanteros mexicanos Sub-23 con mayor proyección dentro del futbol nacional.

El caso de Ávila representa la primera prueba tangible del modelo deportivo impulsado por Innovatio Capital. Más que descubrir a un futbolista desconocido, el club encontró valor en un jugador que ya había pasado por instituciones importantes, pero que nunca recibió la continuidad necesaria para explotar sus condiciones.

Además del delantero mexicano, Gallos Blancos ha utilizado el mismo sistema para analizar e incorporar perfiles como Santiago Homenchenko, Bayron Duarte y Daniel Parra, futbolistas con características distintas, pero que comparten un elemento en común: su potencial supera el valor que actualmente les asigna el mercado.

Aunque el proyecto aún se encuentra en sus primeras etapas, Querétaro comienza a obtener los primeros resultados de una estrategia que apuesta por el análisis de datos y la inteligencia deportiva como herramientas para competir en una liga donde los grandes presupuestos suelen marcar la diferencia.

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