Aunque las imágenes generadas por inteligencia artificial son cada vez más realistas, un grupo de investigadores concluyó que el cerebro humano aún puede aprender a diferenciarlas mediante un entrenamiento basado en la observación de ciertos patrones visuales.
La investigación, desarrollada por especialistas de Australia, Reino Unido y Canadá, analizó si las personas podían mejorar su capacidad para identificar rostros creados por inteligencia artificial, conocidos como deepfakes. Los resultados mostraron que, tras una breve sesión de entrenamiento, la precisión de los participantes prácticamente se duplicó.
El método no consiste en buscar errores evidentes, como ocurría con los primeros modelos de IA, sino en prestar atención a aspectos más sutiles. Entre ellos destacan la excesiva simetría del rostro, proporciones demasiado perfectas, una apariencia especialmente atractiva, rasgos poco distintivos, menor expresividad emocional y la dificultad para recordar el rostro observado.
Los investigadores utilizaron miles de imágenes creadas con StyleGAN3, uno de los sistemas más avanzados para generar rostros sintéticos, y compararon el desempeño de los participantes antes y después del entrenamiento.
Los resultados mostraron que el porcentaje de aciertos aumentó de aproximadamente 40% a cerca del 80%, mientras que algunos voluntarios alcanzaron una precisión casi perfecta al identificar las imágenes falsas.
Los especialistas explican que el proceso es similar al aprendizaje de la propia inteligencia artificial: cuanto mayor es la exposición a ejemplos reales y falsos con retroalimentación inmediata, mejor se desarrolla la capacidad para distinguirlos.
La investigación cobra relevancia ante el crecimiento de los delitos relacionados con los deepfakes. Empresas y gobiernos han advertido sobre el uso de estas herramientas para cometer fraudes financieros, campañas de desinformación y operaciones de espionaje político mediante perfiles falsos altamente convincentes.
No obstante, los autores del estudio consideran que la inteligencia artificial también puede aportar beneficios en áreas como la investigación, la creatividad o la búsqueda de personas desaparecidas, siempre que exista un uso responsable y transparente de la tecnología.
El principal mensaje de la investigación es que, aunque la inteligencia artificial continúa perfeccionándose, las personas aún pueden desarrollar habilidades para reconocer sus creaciones y reducir el riesgo de ser engañadas.








